24.1.09

Hacia la focalización

Hace tiempo quiero escribir algo. Un caudaloso río de ideas resuena en las cavernosidades de mi cerebro, pero no logro concretar ninguna idea.

Asisto a una clínica holística desde hace poco menos de un año y concluimos que me encuentro en una etapa de mucha creatividad, pero a la vez de poca concentración. Mi doctor me recomendó practicar Yoga con el propósito de lograr focalizar y canalizar esa creatividad en mi mente, para lograr concretar las metas que me he propuesto para este año.

Así como el volcán erupciona sin medir las direcciones hacia donde lanza su magma, para formar nuevas montañas, de igual manera me siento. Tiro escupitajos de colores, sonidos, palabras, ideas, gestos; sin embargo este tiempo lo describo como "Tiempos de Náufrago": pasan los días, pasan los instantes, construyo casas hechas con troncos de palmeras, cuento los días y los gravo en piedra... pasa el tiempo y sigo igual, sabiendo que hay toda una civilización allá afuera creciendo tecnológica, social y demográficamente.

Mañana será un gran día, porque será un comienzo. Mañana empiezo con clases de Yoga en un Instituto cerca de la montaña y cerca de la ciudad. Las próximas entradas a este blog serán el resultado de ese nuevo camino.

13.1.09

- ¿qué voy a crear hoy? - pregunta Zucchero

Hoy vivo una vida sin límites, soy un hoyo blanco de creación, así como Zucchero dice cada mañana "¿qué voy a crear hoy?"
Ahora es el mejor momento para hacer lo correcto, hace un segundo hice lo incorrecto, pero ya pasó, ahora tengo una milésima de tiempo realtivo para hacer lo correcto.
Me muevo sin esfuerzo, camino con aliento, volteo hacia la frecuencia y juntos vibramos al unísono. El esfuerzo es un aliento que aviva la emoción, que me moviliza en oleadas sin dejar que el objeto se haga humo, sino más bien buscando insaciablemente el objeto como sujeto.



¿Qué deseo? Algo así:











12.1.09

Feels so Good

Me gustó lo que sucedió anoche. Hubiera sido más emocionante describir que lo que pasó anoche fue un encuentro fortuito con una mujer espectacular, quien me ofreció compañía, más una cerveza, más un porro, para luego aceptar irse conmigo en el carro e invitarme a su casa a comer algo... no precisamente alimento. Pero no, el encuentro fortuito fue conmigo mismo y, apesar de que sí hubo desenfreno, fue solamente literario. Simplemente me dejé llevar, así como lo hago ahora, por el demonio que atormentaba a Arthur Schopenhauer, de quien nunca se dejó vencer. Sin embargo ese demonio sí pagó un precio justo por mi alma y ahora se ha vuelto mi dueño. Ese demonio es la escritura sin previo pensamiento. Aún cuando no logró dominar a Schopenhauer, no por rebeldía, ni por intentar inventar la fórmula del agua tibia yo me he dejado dominar por tal espectro, simplemente, según mi mapa mental, el territorio se logra explorar y disfrutar más de ese modo.
El método Me posiciono en un espacio auditivo y conversamos tres: el cauto, el idealista y el sarcástico, la comedia es bienvenida, pero siempre viene con el tiempo. El espacio auditivo evoca emociones, que se transmutan en ideas, para luego representarse en símbolos, imágenes y letras, reconocibles para los seres humanos (diferente de comprensibles o entendibles) gracias a un transductor que convierte la energía de las ideas en símbolos, imágenes y letras reconocibles, con el fin de ser capatadas por otros transductores que reciben la señal en frecuencias específicas y que solo aquellos transductores que estén sintonizados en la misma frecuencia podrán disfrutar, por ejemplo, de una tarde soleada y ventosa en un parque de piso amarillo, con una fuente en el centro que salpica el semblante, mientras el mismo disfruta de las sensaciones que provoca el acidulce de una naranja pelada y partida a la mitad.
En este momento, poco o nada me importa la predicación del buen ejemplo. Me acostumbre a observar y adoptar códigos morales que me hacen sentir muy bien; códigos morales que por ser códigos son compartidos entre diversos grupos de cualquier índole. Nunca he pertenecido fielmente a un grupo en específico, sino que me he dado a la tarea de probar y provocar a todos los que se me crucen en el camino. De todos he aprendido algo en común, que se resume en una frase anónima: "no se discute si no se conoce y no se juzga si no se discute"

11.1.09

Tejiendo

Eran las veintidos horas con treinta y siete minutos y cincuenta y ocho segundos la última vez que ví la hora en mi reloj, estoy escuchando una grabación con sonido análogo, muy probablemente guardada en un cassette que pasó a empolvarse y llenarse de humedad en algun armario en alguna habitación en San José. La grabación es de la ya extinta agrupación Bruno Porter, cuyo cantante, llamado Mauricio Pauly pasó a ser profesor de canto de mi fallecido amigo y hermano de palabra: Juan Diego Muñoz Zapata.
La grabación fue, evidentemente, realizada en vivo, en un lugar abierto pues se puede escuchar al público conversando y coreando las canciones. Las imágenes que evocan de mi mente son viejas fiestas finalizando el colegio, en los años mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y nueve, en algun bar o fiesta en la casa de alguien que tenía una casa con un patio amplio en Santa Ana o Escazú.
La grabación, que en este momento escucho en formato digital, se detuvo por unos segundos y me ví imposibilitado de continuar con la escritura que decidí dejar fluir como un pricipiante que quiere empezar a escribir, pero aún no sabe cómo, pues alguien que parecía ser de talante intelectual le dijo que así se empezaba y luego iría encontrando su propio estilo. En mi caso no fue así, la profesora del curso optativo de redacción y estilo de la universidad; cuando empecé a cursar la carrera de contaduría; nada más vió una pequeña esperanza en mis preguntas o tan solo se impresionó porque gasté más del doble en el dinero que gastaron los demás compañeros en la compra de su diccionario (requisito del curso), pues el mío, además, era diccionario de sinónimos y traía el diccionario en formato de disco compacto jajajaja.

Se acabó la música.

1.1.09

Cicatrices


Las cicatrices son nuestros acompañantes constantes, son la evidencia de la unicidad de los seres que poblamos el Universo. Las pruebas físicas de la autenticidad de los individuos, de sus experiencias, vivencias y lecciones aprendidas.

Al inicio de diciembre de 2008 tuve lo que llamo la depresión pre-navideña, la cual inició después del año 1996. Todos los años la tengo y al llegar al día de Navidad y Año Nuevo me siento revolcado por un tropel de individuos abalanzándose ciegamente a comprar la vida que pagarán con el dinero que ganen el próximo año.
Este año no fue como los demás. Este año me topé con personas que me hicieron notar que en cada momento nos toca elegir, "Every moment is a choice" (Patch Adams), "Todo está en la actitud" (Diego, terapias grupales de DBA). Frases que he escuchado hasta el cansancio, pero que esta vez las frecuencias sonoras se sincronizaron con mis propias frecuencias e hicieron la gran diferencia.

En el año 1996 apareció una cicatriz, pasamos por una fuerte crisis económica en mi familia y en esa Navidad nos tuvimos que abstener de regalos y la cena fue muy austera. Las navidades pasadas siempre fueron llenas de obsequios, a principios de diciembre ya empezaba a pensar en mis regalos, en cuál fiesta iba a pasar el 31, planificar el viaje con los amigos a la playa, sin embargo en el año 96 todo fue diferente y se me abrieron los ojos, me atrevo a afirmar que fue la Navidad más sincera y auténticamente feliz que había pasado en mi vida. Al no tener regalos, cada uno elaboró, con su propia creatividad, una tarjeta navideña. Recuerdo que fui a cortar unas flores amarillas alargadas de pasto de un lote vacío para pegarlas en mi tarjeta. A partir de ese año la situación económica mejoró mucho, volvieron los regalos y la degustación de las siguientes navidades resultaba insípida y vacía.

Este año decidí probar suerte y le di un giro a mi actitud. En algún lugar leí que un buen ejercicio para fortalecer los lazos afectivos era decir tres cumplidos a tres personas cada día, así que decidí implementarlo en las fiestas del año 2008. El primer día del año 2009 nos reunimos en familia y cada uno dijo tres cualidades de un miembro de la familia. Todos experimentamos sentimientos similares, como: “¿de quién está hablando?” cuando se dirigían a uno, también la sensación de que cada cualidad está ligada a la otra, lo que evidencia nuestra unicidad y me di cuenta que lo que se mencionó se realiza de manera inconciente y desinteresada, simplemente son reflejos automáticos que responden a los estímulos externos, pero que a la vez son aprendidos. Este inicio de año aprendí que cada cualidad es el efecto secundario de una cicatriz.