22.12.08

Vida después de la muerte

Si bien es cierto, la vida que tendríamos después de la muerte no sería como la que vivimos en este momento. Nuestro corazón dejará de bombear sangre por nuestras venas, dejaremos de percibir el mundo exterior con los sentidos y no podremos seguir moviéndonos como acostumbramos. Independientemente de mis creencias religiosas, no puedo negar que hay vida después de la muerte, pero esta forma de vivir se moverá en la memoria de los que permanecen vivos en la Tierra. Nuestro paso por el planeta dará como resultado una mejor o peor vida en el recuerdo; más corta o más larga. Si en nuestro paso por el mundo terrenal nos hubiéramos empeñado en hacer males a la sociedad, si fuésemos egoístas, mal agradecidos o incautos con nuestras pasiones; nuestra vida en el mundo mental sería larga, pero dolorosa; siendo los más sufridos aquellos quienes nos aprecian. En caso de que en vida pasáramos desapercibidos, es decir que no hubiéramos hecho nada extraordinario, ni hubiéramos aportado nada al mundo; nuestra vida después de la muerte, o más bien, nuestra vida en la memoria sería más corta. Si por el contrario, en vida alzamos nuestras voces para reclamar justicia, proclamamos el amor sin condiciones, practicamos a viva voz lo que predicamos; nuestra vida después de ésta sería más larga y de mejor calidad. De modo que es importante preocuparnos por vivir de manera buena: repartiendo caridad, afecto y respeto a todos aquellos que nos topamos en nuestro camino, sean seres queridos o no así. Debemos tener una participación activa en la búsqueda de la solución de los problemas de nuestro mundo, así como actuar coherentemente con todo aquello que pensamos y creemos. Dado lo anterior, en nuestra siguiente forma de existencia seremos recordados por nuestra pasiva o diligente; agradecida o insatisfecha; sana o perniciosa vida.

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