TANTACALMALARMA es una frase que surgió de mi plexo solar, un día mientras conversaba con mi papá, mientras descargábamos las verduras que habíamos comprado en la feria del agricultor. Ese día me di cuenta que los vendedores de la feria tenían la capacidad de atender a más de tres clientes a la vez y llevar bien las cuentas de cada uno, ayudados por una mezcla entre concentración y confianza en el cliente. Esta observación me hizo pensar que los títulos universitarios y las corbatas combinadas con camisas de manga larga no hacen que un país sea mejor, sino la sencillez, la honestidad, la confianza y en la mayoría de los casos, la necesidad de superación personal y familiar.
“Tanta calma alarma” tiene dos ángulos de percepción: el del protagonista y el del espectador. El protagonista sería aquel que actúa calmadamente y el espectador, aquel que observa con impaciencia y “se alarma por tanta calma” del protagonista. Así como tiene dos ángulos de percepción, tiene dos polos: uno negativo y otro positivo. El negativo se da cuando esa calma es una respuesta al conformismo y a la pereza mental y física de superación. El polo positivo se da cuando esa calma se da ante la crisis, ante el salvajismo capitalista, ante las revueltas masivas, etc. a sabiendas de que el conocimiento y la experiencia adquirida y aprendida durante una vida dictan que ante cualquier emergencia debe prevalecer la calma. Este tipo de calma hace de su protagonista una persona paciente, poco influenciable, inmutable ante los problemas, pero con gran capacidad de esperanza.
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