25.12.08

De aquí para adelante

El par de entradas anteriores a esta son escritos que realicé alrededor del año 2004. En ese entonces el demonio de la escritura me quemaba por dentro y necesitaba tomar aire. Decidí publicarlos ya que en ellos se encuentra gran parte de mi filosofía de vida. En los siguientes años mi vida se convirtió en una vivencia de lo que escribí en ese entonces. La providencia me dio todo cuanto escribí y desee en aquel momento de inocente idealismo. Después de esto mi vida se tornó en una paleta multicolor de vivencias y experiencias: el exterminio de algunos miedos, el descubrimiento de “cosas que no lastiman cuando se les ve de cerca” (título del segundo disco de Digital80), el comprobar la integralidad de todos los sistemas del universo en el gran cosmos.
Al poner estos escritos en el estante concedo, automáticamente, a los lectores a devorar mi pensamiento y si les produce sincronía vibracional, talvez decidan seguir acompañándome en lo que sería “de aquí para adelante” una descripción de mis vivencias nuevas o análogas a otras experiencias pasadas, propias o prestadas.
Por lo pronto tomaré un breve descanso en estos días festivos, para cultivar algunas ideas, razonamientos, pensamientos que, a manera de fumarola, empiezan a burbujear.

24.12.08

Aún no me voy

¡Cuánto me gusta la selva!, ¡Cuánto me gustan las plantas, los árboles y ojalá ver algún animalillo! Me brotan las lágrimas cuando logro compenetrarme con la naturaleza; puedo sentir la presencia de Dios moviendo las partículas subatómicas, dándole forma a las plantas y los insectos.
Quise irme lejos, aislarme del ruido de los motores, de los gases tóxicos, de los horarios inalterables. Quise aislarme de los compromisos; de la intolerancia, del irrespeto, para refugiarme entre la humedad del trópico, en el ruido constante de las chicharras y el trinar de los pájaros. Quise dejar de caminar en el pavimento, para caminar en la tierra mojada, entre las lombrices y zompopos. Bañarme con la lluvia y secarme con el sol; llenarme de callos las manos y de tierra las uñas. ¡Quise huir!
Pero me he dado cuenta que si huyo tendré que huir toda mi vida, porque lo que llamamos “progreso” está en constante esparcimiento. El smog se escapa de entre los edificios hasta llegar a los árboles. La inconciencia se escapa de entre la corrupción hasta llegar a la rutina. Si se escapa el ambientalista de los edificios, nunca va a llegar hasta los árboles.
Por eso me quedé, no para acostumbrarme, sino para cambiar el rumbo del smog y para esparcir los árboles y la buena conciencia hacia los edificios.
Quiero hacer todo lo que esté a mi alcance para lograr el verdadero progreso, el que no busca ceros en los cheques de salarios, el que no busca la comodidad en el exceso, sino en lo necesario. El que busca la calidad de vida digna de un ser pensante, que razona y que no engulle ideas de las masas. El progreso que respeta la libertad del hombre, en todas sus formas.

22.12.08

Vida después de la muerte

Si bien es cierto, la vida que tendríamos después de la muerte no sería como la que vivimos en este momento. Nuestro corazón dejará de bombear sangre por nuestras venas, dejaremos de percibir el mundo exterior con los sentidos y no podremos seguir moviéndonos como acostumbramos. Independientemente de mis creencias religiosas, no puedo negar que hay vida después de la muerte, pero esta forma de vivir se moverá en la memoria de los que permanecen vivos en la Tierra. Nuestro paso por el planeta dará como resultado una mejor o peor vida en el recuerdo; más corta o más larga. Si en nuestro paso por el mundo terrenal nos hubiéramos empeñado en hacer males a la sociedad, si fuésemos egoístas, mal agradecidos o incautos con nuestras pasiones; nuestra vida en el mundo mental sería larga, pero dolorosa; siendo los más sufridos aquellos quienes nos aprecian. En caso de que en vida pasáramos desapercibidos, es decir que no hubiéramos hecho nada extraordinario, ni hubiéramos aportado nada al mundo; nuestra vida después de la muerte, o más bien, nuestra vida en la memoria sería más corta. Si por el contrario, en vida alzamos nuestras voces para reclamar justicia, proclamamos el amor sin condiciones, practicamos a viva voz lo que predicamos; nuestra vida después de ésta sería más larga y de mejor calidad. De modo que es importante preocuparnos por vivir de manera buena: repartiendo caridad, afecto y respeto a todos aquellos que nos topamos en nuestro camino, sean seres queridos o no así. Debemos tener una participación activa en la búsqueda de la solución de los problemas de nuestro mundo, así como actuar coherentemente con todo aquello que pensamos y creemos. Dado lo anterior, en nuestra siguiente forma de existencia seremos recordados por nuestra pasiva o diligente; agradecida o insatisfecha; sana o perniciosa vida.

Introducción

TANTACALMALARMA es una frase que surgió de mi plexo solar, un día mientras conversaba con mi papá, mientras descargábamos las verduras que habíamos comprado en la feria del agricultor. Ese día me di cuenta que los vendedores de la feria tenían la capacidad de atender a más de tres clientes a la vez y llevar bien las cuentas de cada uno, ayudados por una mezcla entre concentración y confianza en el cliente.Image Hosted by ImageShack.us Esta observación me hizo pensar que los títulos universitarios y las corbatas combinadas con camisas de manga larga no hacen que un país sea mejor, sino la sencillez, la honestidad, la confianza y en la mayoría de los casos, la necesidad de superación personal y familiar.

“Tanta calma alarma” tiene dos ángulos de percepción: el del protagonista y el del espectador. El protagonista sería aquel que actúa calmadamente y el espectador, aquel que observa con impaciencia y “se alarma por tanta calma” del protagonista. Así como tiene dos ángulos de percepción, tiene dos polos: uno negativo y otro positivo. El negativo se da cuando esa calma es una respuesta al conformismo y a la pereza mental y física de superación. El polo positivo se da cuando esa calma se da ante la crisis, ante el salvajismo capitalista, ante las revueltas masivas, etc. a sabiendas de que el conocimiento y la experiencia adquirida y aprendida durante una vida dictan que ante cualquier emergencia debe prevalecer la calma. Este tipo de calma hace de su protagonista una persona paciente, poco influenciable, inmutable ante los problemas, pero con gran capacidad de esperanza.