
En mi experiencia he aprendido que todo cuanto hagamos en favor de una causa es, por ley del Universo, correspondido. Sin ningún entusiasmo de desanimar a los altruistas o los que hacen el bien sin esperar nada a cambio, sino más bien de alentarlos y, aún más, de engrosar la lista de ellos; sucede que estos hacedores del bien "irremunerables" deben estar concientes de esta ley y esperar a cambio un mundo mejor para habitar y cuando esto suceda, los nudos se soltarán y los barcos navegarán con el viento a su favor.
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